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ESPECTÁCULOS
CRÍTICA DE MÚSICA POP: Clásicos populares
Lunes, 15 de octubre de 2001
DEPECHE MODE
Lugar y fecha: Palau Sant Jordi (13/X/2001)Depeche Mode se ha convertido en un caso insólito por varios motivos.
Por la longevidad de su carrera, por el éxito que no tiene visos de retroceder y, sobre todo, porque parece estar más allá del bien y del mal. Es la única explicación lógica que se puede encontrar a la fidelidad de unos fans que en número de 18.000 abarrotaron el pabellón de Montjuïc, en la que era cuarta visita del grupo al local -todas saldadas con llenos- y sexta a la ciudad. La pasión que Martin Gore, Dave Gahan y Andrew Fletcher despiertan trasciende por completo el hecho concreto de la calidad del disco en cuestión que promocionen.
La actual gira la motiva Exciter, una mediocre colección de canciones que se convirtió en la espina dorsal del concierto. Durante dos horas estos clásicos populares, reforzados por dos músicos -entre ellos un potente batería- y coristas ocasionales, repasaron la parte más reciente de su cancionero. Son baladas de mechero como When the body speaks, melodramáticos medios tiempos como Breathe e himnos para que la multitud se desfogue coreando; caso de Freelove, donde Gahan se ofrece al público con el torso desnudo y los brazos abiertos.
Pasado tecno-pop Martin Gore, además de cantar algunas canciones y de ocuparse eventualmente del teclado, centra su actividad en la guitarra, el mayor protagonista del actual sonido Depeche Mode. Quedó muy claro en la apoteosis de Personal Jesus, cuyos potentes riffs dieron al tema un tono casi de glam-rock. Otros momentos culminantes fueron el rescate de I feel you, en el que Gahan grita y se contorsiona como un poseso en un tema que empieza psicodélico y acaba abrazado al soul. También Enjoy the silence, un viaje a la discoteca con todo el Palau cantando la letra.
Depeche Mode prescinde de los grandes montajes escenográficos.Sólo vídeos, diapositivas y, eso sí, un sofisticado entramado lumínico.
De hecho, en algunos temas -por ejemplo Walking in my shoes- el sonido fue épico. Y en Home, la pieza con la que abrieron el bis, incluso se puede hablar de sinfonismo. En el lado opuesto, el himno Black celebration, de resabios kraftwerkianos, mostró la faceta más lograda del grupo, que es cuando recuerda su pasado tecno-pop.